Cada vez me convenzo más de que la percepción que tenemos de una ciudad, un edificio o simplemente un punto turístico, cambia significativamente cuando conocemos la historia que hay detrás, quién los diseñó, quién pensó en cada detalle. Reconocer que detrás de ellos está el talento de un artista, un pintor, un arquitecto que los envisionó es lo que les da aún más valor. Eso me pasó con este carrusel instalado en el barrio del North End, en la ciudad de Boston.

El
sobresaliente trabajo de Briggs y Rogers se ve en cada detalle, en cada vuelta,
en cada movimiento de los personajes. Nada le quita crédito al trabajo que hay
detrás de este bellísimo carrusel. Sin embargo, un elemento que no tiene es… la
sortija! Una particularidad de las “calesitas” argentinas que se incorporó en
la década del ’30, inspirada por las carreras de caballos que hacían los
gauchos. Aquellos que la alcancen se ganarán una vuelta gratis.
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