Tengo que confesar que si bien no soy fanática de los museos, al Museo de Bellas Artes de Boston no me pude resistir. Con la excusa de ir a ver la exposición “In Your Face” de Mario Testino, el fotógrafo peruano reconocido por haber retratado a grandes personalidades como Mick Jagger, Brad Pitt, Kate Moss y Giselle Bündchen, entre otros, nos propusimos con mi novio visitar el museo un día de semana.

Empezando por la entrada, y como casi todos los museos de bellas artes del mundo, el MFA (por sus iniciales en inglés, Museum of Fine Arts) no decepciona a sus visitantes. El edificio es imponente, con cuatro columnas que se elevan por encima de la puerta principal y se iluminan desde abajo cuando anochece. Es casi imposible no quedarse boquiabierto al pasar por la puerta sobre Huntington Avenue. Si te provoca ese efecto y estás dudando si entrar o seguir de largo, sugiero regalarse unas horas de paseo por sus galerías!









El MFA ofrece a su millón de visitantes por año un verdadero viaje a través de los siglos. Las salas se interconectan entre sí, permitiendo que te pierdas en sus numerosas colecciones de arte de las Américas, Japón, Corea, Inglaterra, Egipto antiguo y más. La colección del Mundo Antiguo es impactante, con más de 83.000 tesoros que abarcan desde Egipto, pasando por Inglaterra y llegando a Afganistán. Hay objetos para todos los gustos, incluyendo esculturas, joyas, ataúdes, momias, monedas, armas, vasijas, instrumentos y mosaicos.








También pueden tomarse tours guiados gratuitos por las distintas gallerías para aprender de la mano de quienes más saben en el museo. No estás muy canchero con el inglés? No hay problema! Porque el MFA también ofrece tours narrados en varios idiomas: español, portugués, italiano, francés, alemán, japonés, chino y lenguaje de señas.

Pero no todo es arte en el MFA. Para aquellos que quieran hacer un break y disfrutar de algo rico, el museo cuenta con cuatro restaurant-cafeterías que complacen todos los paladares y bolsillos. Y para los fanáticos de los souvenirs, el museo tiene tres tiendas de regalos repletas de libros, bijou, pinturas, juguetes, accesorios de moda y decoración para la casa. Vale la pena reservarse 30 minutos para chusmearlas!

















Más información para visitar el MFA:
  • Dirección: 465 Huntington Avenue, Boston, Massachusetts 02115
  • Horarios y tickets: ver info actualizada
  • Entrada gratuita todos los miércoles (se aceptan colaboraciones!)

Cuál es la parte que más disfrutas de visitar un museo? Compartí tus experiencias!

Hasta el próximo post!





Imposible pasar por la puerta y resistirse a entrar. BoConcept es una compañía danesa de diseño urbano que comenzó en 1952 cuando dos amigos artesanos daneses, Jens Ærthøj y Tage Mølholm, decidieron abrir una fábrica de muebles en una pequeño pueblo llamado Herning. Su visión de producir no solo muebles de calidad que se vieran bien, sino muebles que valieran la pena cada centavo, transformó a esta pequeña fábrica en lo que hoy es la cadena de muebles internacional más grande de Dinamarca.

Los muebles de BoConcept se caracterizan por signos bien propios: armonía en colores y formas, simplicidad, funcionalidad y precios razonables (hasta haciendo el cambio a pesos argentinos!).




Con más de 260 franquicias en más de 60 países, BoConcept ofrece una moderna variedad de muebles y accesorios para la casa: lámparas, sofás, mesas, escritorios, alfombras, cuadros, espejos, ropa de cama y mucho más!




Me di el gusto de visitar la tienda ubicada en Mid-Cambridge, Massachusetts, y hablar con Alex y Shana, dos vendedores del lugar que me guiaron por cada uno de los ambientes creados en este espacio. Me explicaron que todos los muebles pueden ser encargados a medida y adaptarse a las necesidades de los clientes. La mayor premisa detrás de cada diseño es que el cliente se lleve un mueble que no solo sea lindo estéticamente sino, por sobre todo, cómodo.
Qué sentido tiene que un sofá sea bonito si te hace doler la espalda, o que una tela sea tan delicada que no quieras usarla?, explica Alex.



Si vivís por la zona o venís de visita a Boston, vale la pena darse una vuelta y mimarse llevándose algo lindo para la casa o para regalar. Más info en http://www.boconcept.com

Hasta el próximo post!
  

Desde sus antiguas y elegantes casas hasta los más modernos edificios, desde sus barrios tradicionales conjugados con un exquisito paisaje urbano contemporáneo, Boston se distingue por su refinada arquitectura y es elegida por los turistas por la infinidad de atracciones que ofrece. Una de ellas es el Jardín Público, un encantador espacio abierto de 10 hectáreas inmerso en el corazón de esta metrópolis. Los invito a descubrir y recorrer desde adentro este maravilloso parque y, por qué no, llevarnos una partecita con nosotros.

Exactamente en el centro del cuadrado formado por las calles Charles, Beacon, Arlington y Boylston se despliega, con una variada gama de colores, el Jardín Público de Boston, conocido localmente como Public Garden. Fue fundado en 1837 por un grupo de ciudadanos que se encargaron de cubrir con plantas ornamentales lo que era un terreno pantanoso en aquel entonces.

Reconocido como el primer jardín botánico del país, este parque se convierte en un recorrido ideal para turistas y locales que buscan conectarse con la naturaleza o, tal vez, cambiar su caminata cotidiana por el asfalto. Los canteros que escoltan los caminos dentro del jardín son replantados al inicio de cada primavera y verano, con diversas variedades de rosas, bulbos y arbustos. Siguen el ejemplo los innumerables tulipanes que abrazan las esculturas de bronce, siendo protagonistas de cientos de fotos diarias durante las dos primeras semanas de mayo. La mayor parte de estas especies que visten el jardín crecen en catorce invernaderos, dirigidos por el Departamento de Parques y Recreación de Boston, para luego ser transplantadas a su nuevo hábitat.

Otra temporada vedette es el otoño cuando el parque se viste en tonos amarillentos y naranjas y las hojas se transforman en una acolchonada alfombra para los caminos. Un consejo: ¡lleven cámara en mano y alisten el pulso!

La atracción central es el lago de forma irregular que atraviesa el jardín rodeado por Sauces Llorones y habitado por patos y una pareja de cisnes. En una de sus orillas se encuentran estacionados aquellos vehículos a pedal característicos de tantas postales de Boston: los Botes-Cisne o Swan Boats, como se los conoce aquí. Los botes a pedal ofrecen paseos de 15 minutos con capacidad para 20 pasajeros a la vez.




El espacio para los más chiquitos está llegando al cruce de las calles Charles y Beacon. Ocho patos esculpidos en bronce por Nancy Schön rinden homenaje al cuento clásico de niños “Dar paso a los patitos”. Se trata del best seller escrito por Robert McCloskey en 1941 y narra la historia de una pareja de patos que deciden criar a sus patitos en una isla del lago del Jardín Público.


Me colé en la foto con los ducks!

Este espacio verde en el corazón histórico de la ciudad sigue siendo un punto de encuentro para la gente, y por más de 350 años ha sido el centro de la vida civil en Boston. Es un sano refugio para todos aquellos que buscan la belleza y el descanso en el clásico ambiente urbano.



Más información en: Friends of the Public Garden

Hasta el próximo post!

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http://www.doblealturadeco.com/anteriores.aspx
Fotos: Mariela Canessa | Lorena Velarde | María Paula Stacchiola
Parte del texto de la nota corresponde a mi artículo publicado en la edición impresa de Revista Doble ALTURA deco No. 6 (Edición Verano 2011-2012), Segmento Green & Greens - Montevideo, Uruguay.




Cada vez me convenzo más de que la percepción que tenemos de una ciudad, un edificio o simplemente un punto turístico, cambia significativamente cuando conocemos la historia que hay detrás, quién los diseñó, quién pensó en cada detalle. Reconocer que detrás de ellos está el talento de un artista, un pintor, un arquitecto que los envisionó es lo que les da aún más valor. Eso me pasó con este carrusel instalado en el barrio del North End, en la ciudad de Boston.





Su construcción empezó en marzo de 2013 y en agosto del mismo año se inauguró para diversión de chicos –y no tan chicos! Se dice que es único en su tipo y he aquí el dato más tierno e interesante: los personajes del carrusel fueron inspirados por un distinguido grupo de expertos –niños de Boston. Miembros del Rose Kennedy Greenway Conservancy pidieron a los alumnos de cuatro colegios primarios locales que imaginen y dibujen aquellos personajes a los que más les gustaría subirse en un carrusel. En lugar de los tradicionales caballos, el artista y escultor Jeff Briggs se dedicó los últimos tres años a investigar cuáles eran los típicos animales de tierra, agua y aire de Massachusetts y, así, dio vida a los 14 personajes que hoy adornan el carrusel. La magia del color llegó de la mano del destacado pintor Williams Rogers, quien le dio relieve y textura a las pieles y plumas de los animales.

El sobresaliente trabajo de Briggs y Rogers se ve en cada detalle, en cada vuelta, en cada movimiento de los personajes. Nada le quita crédito al trabajo que hay detrás de este bellísimo carrusel. Sin embargo, un elemento que no tiene es… la sortija! Una particularidad de las “calesitas” argentinas que se incorporó en la década del ’30, inspirada por las carreras de caballos que hacían los gauchos. Aquellos que la alcancen se ganarán una vuelta gratis.



Quien dice que cuando llegue abril, mes en que reanuda su actividad, no me de una vuelta por el carrusel Greenway y le proponga a los calesiteros que agreguen nuestra querida sortija.

Hasta el próximo post!


Difícil es empezar a escribir cuando no encontras un tema que vaya a dejar contentos a todos los que lo lean. O cuando pensas que lo que escribas va a ser poco interesante. O que te digan “buenísimo lo que escribiste” pero tenes una alta sospecha de que solo te estén endulzando los oídos. Pero acaso no son todas esas excusas para nunca arrancar? Absolutamente, my friends.

Así nace Project Owling, luego de meses y meses de postergación y de encontrar buenas y “válidas” excusas para dilatar algo que me encanta hacer: escribir. The best day to start is the day you’re not ready es la mejor frase que se me ocurrió y me alentó para romper el cascarón y hacer pública mi pasión.

Con el espíritu de los búhos, siempre atentos y expectantes a todo lo que los rodea, iremos con ojos bien abiertos a pasear por distintas ciudades, principalmente de U.S., en busca de objetos novedosos, lugares que ameritan una visita (o más de una!) y ricos platos de comida.

Espero que me acompañen en este paso adelante ;)

[Dato para los no-amantes del inglés, lo llamé Owling por owl=búho, que los amo!]